El encargo del rediseño de un local de hostelería que pretende abarcar el máximo abanico de horario posible, con escenarios que varían desde los desayunos a las copas, pasando por el aperitivo y el café de la tarde, nos obliga a reflexionar sobre las estrategias de adaptación del ambiente del local a los cambiantes tipos y tiempos de uso.
Como elemento modulador del ambiente, se opta por un panel de grandes dimensiones que tras el aspecto –aparentemente mudo- de un espejo, aloja los elementos característicos de cada uso concreto (aparatos de TV, rótulos de texto luminoso que habitualmente distorsionan con su presencia) junto con diferentes tipos de luminarias. Todos ellos se hacen visibles únicamente cuando se encienden consecuencia de que el espejo es realmente un espejo-espía.
De esta forma se consigue, únicamente con fuentes de luz, acomodar la atmósfera del local al tipo de servicio y la hora del día.